Radioterapia o Quimioterapia: Claves para Decidir el Mejor Tratamiento
¿Quiénes deben vacunarse contra el sarampión y quiénes no?
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves. Afortunadamente, es prevenible mediante la vacunación, específicamente con la vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y paperas.
Sin embargo, aunque la vacuna es segura y efectiva para la gran mayoría de la población, existen casos específicos en los que debe posponerse o evitarse. Conocer quiénes sí pueden y quiénes no pueden vacunarse es clave para proteger la salud individual y comunitaria.
¿Quiénes SÍ deben vacunarse?
La vacunación contra el sarampión forma parte de los esquemas nacionales de salud y está indicada para diferentes grupos:
1. Niños y niñas: La primera dosis se aplica generalmente a los 12 meses de edad, con un refuerzo posterior en la infancia (según el esquema de cada país). Esta protección temprana es fundamental, ya que el sarampión puede ser más grave en menores.
2. Adolescentes y adultos no vacunados: Si una persona no cuenta con su esquema completo o no tiene registro de vacunación, puede y debe aplicarse la vacuna. Nunca es tarde para protegerse.
3. Personal de salud: Por su exposición constante a enfermedades infecciosas, la vacunación es esencial para protegerlos y evitar brotes en entornos clínicos.
4. Viajeros internacionales: Quienes planean viajar a países con brotes activos deben verificar su esquema, ya que el virus puede importarse fácilmente entre regiones.
5. Personas sin antecedente de enfermedad: Si nunca han padecido sarampión ni han sido vacunadas, la inmunización es la mejor forma de prevención.

¿Quiénes NO deben vacunarse (o deben evaluarlo con su médico)?
Existen situaciones específicas donde la vacuna está contraindicada o debe posponerse temporalmente:
1. Mujeres embarazadas: La vacuna SRP contiene virus vivos atenuados, por lo que no se recomienda durante el embarazo. Lo ideal es aplicarla antes de la gestación o después del parto.
2. Personas con inmunosupresión grave: Pacientes con sistemas inmunológicos muy debilitados —por enfermedades, tratamientos o condiciones congénitas— pueden no ser candidatos, ya que su cuerpo podría no manejar adecuadamente la vacuna.
3. Pacientes en quimioterapia o radioterapia: Durante tratamientos oncológicos activos, la vacunación suele posponerse hasta que el especialista lo autorice.
4. Personas con alergias severas a componentes de la vacuna: Quienes hayan presentado reacciones anafilácticas a dosis previas o a ingredientes específicos deben evaluarse médicamente antes de recibirla.
5. Enfermedad aguda moderada o grave: Si la persona está cursando una infección importante con fiebre alta, se recomienda esperar su recuperación.

La importancia de la inmunidad colectiva
Cuando una persona no puede vacunarse por razones médicas, su protección depende de quienes sí pueden hacerlo. A esto se le conoce como inmunidad de grupo o colectiva: mientras más personas estén vacunadas, menor será la circulación del virus.
Esto protege especialmente a:
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Bebés menores de 1 año
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Pacientes inmunocomprometidos
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Embarazadas
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Adultos mayores
La vacuna contra el sarampión ha salvado millones de vidas y sigue siendo la herramienta más efectiva para evitar brotes. Revisar tu cartilla, completar refuerzos y consultar a un profesional de salud ante cualquier duda son acciones simples que generan un gran impacto.
Vacunarse no solo es una decisión personal: es un acto de responsabilidad y cuidado colectivo.
En Alivia, Trabajamos por una Vida más allá de la Enfermedad
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